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¡Cuidado!: La gente ha tragado demasiada propaganda

Marcos Marín Amezcua

Pues ya lo ve usted. Desde la campaña por la presidencia quienes no estaban con López Obrador asumieron dos posturas recurrentes y equivocadas: 1) suponer que golpearlo así fuera con diatribas, evitaría su triunfo y, 2) no exigir a sus candidatos de preferencia, ser mejores frente a López. No lo eran. Perdieron. Y cuando expreso que mejores me refiero a proponer cosas sensatas, lógicas, a dar en el clavo en los problemas de México. Cualquiera no priista tenía todo para ganar ante el más catastrófico gobierno priista y la dejaron pasar. Menos López Obrador, que pudo perfectamente ganar no solo por estar en su tercera campaña, sino porque pudo canalizar de la gente el hartazgo justificado y clarificador para sentirlo.

Y en eso estamos. Al no ganar su candidato y pese a saberse que venimos todos del peor sexenio de nuestra historia moderna –cuyo saldo es desempleo, precariedad de salarios, endeudamiento peligroso, violencia extrema como nunca y corrupción impune que ha heredado al presente gobierno– la gente que no está con López no es que sea opositora, es que no reconoce semejante panorama y es que ha tragado demasiada propaganda y cada vez más va en su oposición y ataque a López, perdiendo el piso. Desde luego que no será con denuestos, insultos o noticias falsas, como ganarán. Justo porque no quieren comprender que la emergencia nacional reclama responsabilidad opositora y eso significaría informarse antes de expresar nada. Difícil.  

Perder el piso es peligroso porque la convierte en una oposición que sabe odiar, pero no articular ni ideas inteligentes ni atender, informada, los problemas reales del país. Ya no digamos proponer y trabajar en ello. Está empachada de propaganda y veneno a modo y a gusto, cegándola. Repitiendo bulos sin más. Cualquier discusión se va a la mitad del tiempo en desmontarlos para entrar al tema. Tragó sin pensar.  Obnubilados con el empacho de propaganda sin sustento, difundida y compuesta de medias tintas a medias verdades, los opositores a López en gran medida van dando tumbos. Sostienen tonterías, incriminaciones sin sustento, sin argumentos, sin elementos certeros por el simple y valedero afán de ser opositores. Solo que en ese proceder mancillan su causa y no abonan a sumar. Y no lo hacen porque hay otro sector social que no necesita el odio ni la descalificación a base de mentiras y sigue adelante sin ellos.

Regreso a tres puntos controversiales que marcan la diferencia en las oposiciones de antes y ahora, apartando el juego político lógico de que quien antes calló todas las del PRI y hoy vocifera contra López. El primero es: si uno decía que Peña Nieto era bruto, había miles de videos que nos lo comprobaban. En cambio, si llamas asesino a López por la muerte de Moreno Valle, necesitarías probarlo, mostrar que tienes razón. No ha sido mientras has desencadenado una ola de ataques gratuitos. Un segundo punto: sostener que la prensa con Peña fue exigente y crítica. No fue así. Las redes en manos de gente contraria a Peña, fueron las críticas. En los medios electrónicos se sacó a varias figuras por ser críticas con el PRI y Peña, mientras que la prensa escrita fue en su mayoría asaz aplaudidora, por mordaza o por lo que fuera, avalando los grandísimos y catastróficos errores de Peña y del PRI e impulsando iniciativas censurando internet. A nivel local y federal. Un tercer punto es el odio clasista desde quienes no apoyan a López Obrador, mostrándose descerebrados. Hasta hoy no solo no somos Venezuela ni hay visos de serlo, pero hay una caterva de opositores a López que con esa bandera de muchas, antes que nada, enarbolan un clasismo verdaderamente horrorizante. Gente medianamente letrada, a veces. Grave por serlo y porque no abonan a esclarecer los problemas nacionales; piden explicaciones, pero no quieren recibirlas, mientras extraviados y desmemoriados expresan su desprecio no solo a quienes hoy gobiernan, sino a su mal entendido estrato social de origen, pese a provenir tales de muy diversos niveles. Verdaderamente reprobable su actitud. Complicado desde luego que la evadan o superen, porque han mamado demasiado de las peores leches de odio social y racial. Y resulta imposible que aporten nada.

Ante este panorama particularmente atroz, se complica el debate. Haber tragado tanta propaganda sin deglutirla, sin valorarla, sin pensarla, sin cotejarla o cuestionarla ni con tantita necesaria inteligencia –y más en gente letrada, “leida y escrebida”– es gravísimo al comprometer así la calidad opositora que están imposibilitados de liderar y la capacidad aportadora. Quien ha caído en ello está  imposibilitado, incapacitado dígase, para cualquier mínimo entendimiento. Reitero, requiere trabajarse mucho para sortear a esa gente. Por tratarse de personas tantas veces fúricas de perder el poder y fúricas por creerlo perdido sin haberlo jamás tenido (por tragar tanta propaganda, lo creen) sancochado su sentir con un odio alucinante; sin poderse reconocer priistas o solo mostrando su patético resentimiento y ardidez que les viene de tanto tragar sin masticar. Cuando se les plantea que si no era López queda claro que el resto de opciones estaban fatales, voltean hacia otro lado. Ya le digo: una oposición envenenada, que ha tragado demasiada propaganda y saturada por ella, no desea abandonar su postración mental para siquiera, balbucear ideas lógicas y coherentes. Muy grave. Resulta en algo muy, pero que muy grave y poco prometedor.

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