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Sueños: el golpe perfecto

Ana María Vázquez 

Una extraña coincidencia de esas que te da la vida sin explicación me llevó a conocerlo, andaba sobre los 30‘s, moreno, delgado, con una sonrisa blanquísima y rostro amigable, le gustaba vestir bien y vivir mejor, como a todos. Su escasa educación no le permitió aspirar a otra cosa más que a lo que hacía: “los bancos nos roban a nosotros, no le hago daño a nadie”.
Durante meses soñó con dar el “gran golpe” que le permitiera retirarse definitivamente y vivir una buena vida.

Sueñas -le dije
No -usted es la que no sabe, la que sueña, la que espera que todo cambie. ¿Sabe qué?, nada va a cambiar, la gente con la que chambeo tiene regada harta lana, con polis, abogados, jueces. ¿Usté cree que van a dejar la lana fácil?. Si yo entro en “cana”, en tres días estoy fuera.

Se acomodó en la silla del pequeño café en el que hablábamos, no puedo negar que sus ojos se iluminaban al describirme casi con detalle lo que pasaba en los bancos y la banda de colombianos con la que trabajaba...”puro pana”.

Mire -continuó mientras con un gesto me pedía un cigarro y le daba una larga bocanada- no le robo a la gente, no secuestro, no mato. Nomás le quito a esos cabrones lo que se roban. Ladrón que roba a ladrón...¿cómo iba?. -rió

La mesera trajo una torta que el comió con un hambre visiblemente acumulada.

¿Y si te matan? -pregunté con temor

Pues para eso estamos, ¿no?, ley de vida. ¿O qué, usté es eterna?

Hubo un silencio, el comía y bebía casi atragantándose. Alternaba entre el cigarro y la comida.

¿Pues qué diferencia le ve?, todos roban y todos seguirán robando

Pero ahora, -le dije- cambiaran las cosas. AMLO dice.

Su sonora carcajada me interrumpió.

¿De veras lo cree?, eso no se acaba, si los cambian los volvemos a “jalar” y ya. Los que estamos, no conocemos otro modo de vivir. Chingamos al que nos chinga y al que no quiera entrarle lo levantamos.

Terminó la comida y se levantó, me regaló una sonrisa y una señal de “banda” con la mano y desapareció rápidamente por la calle.

Ellos -pensé-, también tienen sueños.

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