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La paz amenizada... y Trump feliz

Ana María Vázquez 

Una guerra que empezó con un tuit, aunque ya hace mucho existía esa guerra pero nosotros no quisimos verla.
Ahora, el máximo líder de Estados Unidos, Donald Trump, decide intervenir apoyado por otros países de la OTAN. Dejo a los politólogos las explicaciones detalladas, pero como cualquier ser humano mundo me pregunto ¿otra vez?
¿No bastaron las guerras anteriores para darnos una lección?, ¿cuántos Holocaustos más necesitamos para entender?. Pero ahí, como siempre, hay muchos intereses creados; el petróleo, el poder, el dinero... reactivación de la economía armamentista.
¿Cuánto cuesta lanzar un misil?, ¿a cuántos beneficia?. Nadie piensa en las vidas y en el mundo tan maltratado que se convulsiona, nuestra “modernidad” nos cuesta cara y hay que obtener energéticos a costa de lo que sea.
¡Hey, que viene el lobo!, decía León Felipe (poeta español exiliado en México), y nadie escuchó. A partir de la Segunda Guerra Mundial y por casualidad, Estados Unidos se convirtió en una especie de “salvador del mundo”, “Ángel justiciero”, lobo con piel de oveja que pretende iniciar otra “Guerra Santa” para defender a los niños que murieron por el gas sarin.
Francamente no me la creo, no creo que a Donald Trump le importen los niños de ninguna nacionalidad. Francamente, pienso que sólo quiere jugar a las guerritas con gente real, con bombos reales, con muertes reales.
Se le ha dibujado de tantas formas que quedan pocos similes para describirlo. Pero también pasó con Barack Obama, ¿recuerdan lo de Hussein?. El porqué ahora se sabe: petróleo y reactivar la economía. Nada, ni siquiera el narcotrafico deja tantos muertos y tanta ganancia como la guerra... “un muerto, otro muerto, y otro más... ¡que más da!”
Esto, como yo lo veo, es simplemente la reactivación de un comercio que se estanca; revisando la historia reciente, vemos la constante. Entonces volvemos a prender las velas y a pedir “que no nos toque, que no sea el final”. Nadie quiere una Tercera Guerra.
Pero aquí, en México, ya vivimos una guerra, los leones se soltaron o “los demonios andan sueltos” y la delincuencia el narcotrafico nos tienen atrincherados. Una guerra enmedio de la guerra en la que todo el país está envuelto. Por lo menos no nos soltarán una bomba, porque aquí el petróleo nos lo quitaron “por las buenas”.
Comenzaron los misiles y aquí, en el país que amo, sigue el terror. Me pregunto: ¿Por quién doblarán las campanas esta vez?

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