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Apuntes sobre la locura (dedicado a Vicente Fox)

Ana María Vázquez

Quién diría que un ex presidente se atrevería a usar el término “está loco”, refiriéndose a Andrés Manuel López Obrador. Un ex presidente que más que gala, dio vergüenza en su administración.
Ser loco, señor Vicente Fox, es ser mucho más digno que usted, al mencionarlo tan peyorativamente contribuye a la estigmatización de la locura. ¿Sabe que es locura?, ¿quienes son los que llamamos locos?. Seres como usted y como yo (bueno, como usted no, porque después de eso, ya me parece francamente incalificable), personas que luchan día con día contra la gente que todavía en este siglo, piensa que la locura es contagiosa, seres humanos que sufren por ser más que el mundo que los rodea, hombres y mujeres que padecen ansiedad, bipolaridad, esquizofrenia, trastorno obsesivo compulsivo y otras tantas enfermedades.
Señor Fox, usted no tiene la menor idea de lo que habla al decirle loco a alguien... ¿sabe?, a mi parecer, hasta lo engrandece, porque un “loco” es una persona que lucha día a día por ser “normal”, que se gastan muchísimo dinero en medicamentos que si bien les va, pueden comprar, que su administración dejó el 0.1% en gastos de salud para las enfermedad mentales.
Lo invito, señor Fox, a que visite un psiquiátrico y vea a gente sufriendo y luchando. Lo invito a que se limpie la boca cada vez que hable de un loco o trate despectivamente a alguien con ese adjetivo. Insulta también, de paso, a cientos de médicos e investigadores que dan su vida por el bienestar de otros. Lo invito a que se quite las malditas botas y se ponga en los zapatos de quién ofende, precisamente a los “locos”.
Sé que no lo hará, sé que quizá este reclamo lo pise con las botas en su rancho... bonito rancho... ¿cuántos hospitales se podrían construir con tanto dinero...”señor”?
Como ciudadana, le exijo que nunca vuelva a dirigirse a nadie con ese adjetivo, si no es para honrarlo. Ojalá, hubiera más locos en el mundo y menos seres como usted, porque conozco a muchos “locos”, que podrían darle clases de civismo.
Mi admiración y respeto para los locos, los investigadores, los médicos, enfermeras y todo el personal que trata de ajustar al ser humano a un entorno que las más de las veces les es agresivo y ajeno.
Repito, la locura no es contagiosa, la locura, para muchos, es un orgullo.

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