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Olímpicos de invierno. Sí podríamos ser potencia

Marcos Marín Amezcua @marcosmarindice

Cada cuatro años escuchamos el mismo lamento sin poner manos a la obra. La cantaleta es más o menos la siguiente: no contamos con los competidores olímpicos en deportes invernales por carecer de los Alpes, de nieve y clima suficientes y adecuados y desde luego, por la falta de apoyo del gobierno que sea.

Todo ello puede ser cierto, pero no es ni absoluto ni  determinante. Oigo diciendo a los comentaristas e invitados a narrar las competencias muy desparecidas en esta edición de los Juegos Olímpicos de Pyeongchag 2018–que además no hay manera de que algún día destaquemos. Lamentable, porque esa actitud derrotista termina por hundirnos. 

Y hasta allí podíamos llegar y es una forma brutal de arrojar la toalla, de ser presa de un determinismo inaceptable que no nos condiciona, cual si fuera cadena perpetua que no es ni tiene que serlo, invitándonos a querer que no se mire objetivamente el asunto. Lo he dicho ya en más de una ocasión y la primera en esta publicación que agradezco que usted siga: que sí, en efecto, ni Alpes ni nieve suficiente ni apoyo  gubernamental, pero es el círculo vicioso que debemos de romper. No lo hay virtuoso, porque no se fomentan esos deportes, pero tampoco todo es esquiar ni se busca y no se analiza atender aquellos deportes olímpicos donde sí podría figurar México. Anote:

Y me refiero a los deportes que se desarrollan en una cancha de hielo. Deportes cerrados que no requieren los Alpes para emprenderse, como el patinaje en todas sus modalidades, el hockey y el bobsleigh y algunos deportes más. Sí, el Estado no apoya, pero tampoco el empresariado, y ambos callan plantear una estrategia de trabajo, si al menos se empezara por algo. Patrocinios seguros irían a objetivos seguros. Merecemos una delegación olímpica invernal nutrida y competitiva y sí es posible. Un país que ya fue sede olímpica así sea de verano, que no es poco, lo merece. 

Los atletas particulares andan mendigando pistas de hielo para sostener equipos, ya no digamos para constituir un equipo olímpicode algo, ante la negativa de prestarlas, de quienes las poseen y se comprende que no las faciliten. Es allí donde debería de levantarse un complejo olímpico público de alto rendimiento y que la pista no se acapararpor un solo deporte, como hacemos con la alberca, que la usan solo para clavados sin formar otros deportes acuáticos por equipos, lo cual ya nos tiene saturados y atrofiadosSí, corremos ese riesgo: supongo que la salida es crear varias pistas y sí, dar el paso a crear equipos y competencias afianzando eliminatorias. 

Implica sumar esfuerzos. Nuestros muchachos han triunfado en hockey venciendo a FinlandiaHay esquiadores que handado la batalla y gente que en deportes de montaña se han unido a la delegación olímpica, y sin un plan de continuidad. Nuestra bandera merece figurar en las edicionesolímpicas invernales con competidores apoyados y merece dar resultados que nos entusiasmen,nos esperancen y nos enorgullezcan a todos; que sus triunfos sean de la Patria y por lo tanto, de todoscreando un círculo virtuoso. ¿Es mucho pedir? Estoy cierto que no. Y quien tenga Alpes que selos quede, que tener ganas y agallas, es mejor. Yo no puedo sino felicitar a los atletas que se han arropado bajo nuestra bandera, calificando, y ojalá que su presencia active apoyos y nuestro interés y exigencia de que siempre acudamos, de que nuestra delegación olímpica invernal crezca y rinda mejores frutos. Lo merecemos todos. Lo primero es saber que sí sepuede y sí se debe. Lo demás es voluntad de todas laspartes. No hay que darle tantas vueltas. Y aun sin los Alpes.

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